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A Pedro Nolasco lo podemos definir como:
-Hombre de Fe y para la Fe
-Hombre de amor cristiano verdadero y comprometido, que le llevará al 4º Voto de Redención o de Sangre.
-Hombre de esperanza y portador de esperanza
-Hombre compasivo y misericordioso
-Hombre libre y liberador
-Hombre cristificado
-Hombre enamorado de María, su Madre y Señora.



La familia mercedaria ya está en marcha:
-Oración como monjes
-Limosneros como mendicantes
-Caballeros como orden militar, y
-Redentores de cautivos, su nota peculiar.


El mercedario no llevaba el dinero de una familia para liberar a una persona determinada, el mercedario llevaba cuanto había podido recaudar de donativos y limosnas para redimir a los cristianos que estuvieran en mayor peligro de perder su Fe, de aquellos que no tenían valedor. Y si lo que llevaban no les bastaba, su 4º Voto les hacía quedarse como rehenes para comprar la libertad del cautivo cuya Fe estaba en peligro. Estos redentores, cautivos por amor, terminaban en muchas ocasiones, cuando el rescate no llegaba a tiempo, bajo la cimitarra del musulmán. Por eso, los mártires mercedarios de la época de la esclavitud se cuentan por millares. Mártires cuyos nombres no figuran en los santorales, así como tantos hermanos y hermanas insignes por su santidad, ya que su Fundador, Pedro Nolasco, había dejado bien grabado que los bienes de la Orden pertenecían a los cautivos y sólo en ellos y en el sustento de sus frailes habían de emplearse.

Los santos que tenemos canonizados lo fueron por aclamación popular, que después Roma ratificó. Así: S. Pedro Nolasco, S. Ramón Nonato, S. Pedro Armengol, S. Pedro Pascual, San Serapio, Sta. María de Cervellón o del Socorro, Bta. Mariana de Jesús, etc.